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El texto completo en pdf en el siguiente enlace:

 

REPUBLICANISMO MARCHANDO HACE 2500 AÑOS SOBRE PIES DE GIGANTES

 

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Breve introducción:

ESCRITOS COLOMBIA 2019

 

REPUBLICANISMO: MARCHANDO HACE 2500 AÑOS SOBRE PIES DE GIGANTES

 

(APÉNDICE II AL LIBRO

“Escritos sobre Colombia: la “paz” en su laberinto, 2016 – 2018.¨)

https://andresmelocousineau.com/colombia/.

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Si bien indicamos en el anterior apéndice de 2019 titulado, “La mala “paz”, la PEOR droga” –luego de defender el republicanismo colombiano ante su asalto estratégico por los arrogantes defensores de una mala paz fundada en la corrupción material y espiritual– que no escribiríamos sobre Colombia en el año 2019, los eventos destructivos que ha vivido Colombia hacia finales de este año, nos hicieron ya por segunda vez, romper con este silencio.

En especial, lo hacemos dada la radicalización de una protesta con objetivos siempre cambiantes, gelatinosos, y poco claros, y en gran medida malintencionada (por ejemplo, ahora que dizque el objetivo era dialogar con el ELN!), por parte de una minoría ciudadana, aparentemente pacifista. Pero esa postura, de supuesta superioridad moral, con dificultad reconoce que su proceder es A LA VEZ la gasolina que permite todo tipo de violencias, no sólo contra las fuerzas constitucionales del Estado (ESMAD, Policía Nacional), sino además contra la mayoría de ciudadanos que deciden no marchar y que piden que quienes marchan respeten sus derechos, en especial –pero no exclusivamente— el derecho a la movilidad y por ende al trabajo. Marchar, enceguece y quiere enceguecer. Dilan ya no verá. Walfrén ya no ve.

En otras palaras, mientras los marchantes “pacifistas” marchan, se hacen y hacen creer a los demás –sobretodo a y por medio de los medios informativos– que la violencia atizada por sofistas populistas demagogos como Petro y las desagradecidas farc (que no han reparado a nadie ni han pasado por justicia alguna), no tiene nada que ver con ellos. Su supuesta superioridad moral engendra la violencia para imponer esa superioridad a como de lugar. Y al ser invitados a la mesa de diálogo, como lo ha hecho el Presidente Duque, se levantan marchando sin aportar, dejando claro que sus motivaciones tienen un origen enfermizo y patológico sobre el cual hemos escrito anteriormente.  Pero además, para comprender los verdaderos orígenes de semejante realidad, que en países como Chile llevó a niveles de destrucción totalmente irracionales y sin precedentes, mientras tanto los verdaderos creadores de esta situación de persistente inestabilidad por la firma secreta, formalista y autoritaria de una mala “paz” elevada a carta constitucional, a saber –el poco querido Santos y el poco ganador de la Calle, entre otros— se ufanan y autofelicitan como no han dejado de hacerlo desde hace ya casi una década. Por y para ellos el título de nuestro anterior apéndice: “La mala “paz”, la PEOR droga”. Su arrogancia engendra violencia, violencia en la ciudad y violencia en el campo. Se sienten orgullosos de ello. Sorprendente.

Pero nada más lejano a la verdad histórica, teórica y práctica. Generalizando, en su conjunto estas fuerzas antirrepublicanas se acostumbraron, como dice nuestro Presidente Duque, “a ganar con la violencia lo que no pudieron ganar democráticamente en las urnas”. Son, de facto, malos perdedores y hacia futuro el origen de los peores dictadores como en Venezuela y en Nicaragua. Por cierto, y a manera de contraste, gracias Presidente Bukele; infinitas gracias por hacernos orgullosos del republicanismo una vez más en nuestro continente. Y como lo hemos enfatizado anteriormente, una y otra vez, Colombia es una República, antes que cualquier otra cosa. El republicanismo representa uno de los más altos logros políticos de Occidente. Si bien ha sufrido modificaciones en la historia, sigue siendo su orgullo fundacional desde la Grecia Antigua. Y cualesquiera hayan sido sus modificaciones, como las realizadas por el sabio Montesquieu, están lejos de las pretensiones de cualquier izquierda. Pero los marchantes minoritarios, y sobretodo los violentos, quieren convencernos con su “progresismo” y sus intimidaciones, de que no es así. Incluso se podría llegar a decir que la violencia más fundamental de los “progres” es su incapacidad para mirar atrás, como lo indicamos en nuestros anteriores escritos haciendo alusión a la conexión entre relativismo e historicismo. “Progress or Return”, se pregunta Strauss en uno de sus más importantes artículos.

Nosotros si, en cambio, como puros cangrejos. Marchando para atrás. LOL. Marchando hacia los sabios republicanos, hacia Aristóteles y Cicerón.  Y a mucho orgullo. De manera general, el republicanismo representa el uso del poder político para transformar la sociedad desde dentro. Es el poder usado para la transformación virtuosa de los ciudadanos y ciudadanas encaminados hacia el bien común. Las virtudes éticas y políticas son su alimento, no los “derechos humanos” con los que se cubren los “progres”. Y además, a diferencia de los excesos e incapacidad auto-crítica de la izquierda y del centro izquierda, el republicanismo, en cambio, en sí mismo, lleva las condiciones para revelar sus muy serias limitaciones, limitaciones constantemente reveladas por los fines mismos más allá del uso del poder, como lo revelan los gigantes que conforman su nacimiento (Aristóteles, Cicerón). En particular, las limitaciones presentadas por la naturaleza de la vida filosófica tal y como ha sido ejemplificada por Sócrates.

Republicanismo: marchando desde hace 2,500 años sobre la visión y los pies de gigantes. Republicanismo, lo sagrado de lo público. Quienes destruyen las estaciones públicas de Transmilenio, destruyen el republicanismo. Quienes bloquean las avenidas públicas, destruyen el republicanismo. Quienes atacan las fuerzas legítimas públicas del Estado, destruyen el republicanismo. No quieren ESMAD porque quieren debilitar el republicanismo que es la piedra en su camino, es la gigantesca piedra en su marcha. Acá no tiramos piedras, pero esta piedra que es el republicanismo la haremos tan gigante que no podrán destruirla.

Y eso sí, quienes marchan en alegría protestando para y por el bien común –con ideas innovadoras y propuestas éticas serias y consolidadas– esos, defienden un republicanismo sano y fuerte. A defenderlos y escucharlos. Los que no, que se “hagan a un ladito”, como alguien, cuyo apellido comienza con “U”, dijo por ahí. Porque nada más alejado del republicanismo que el silenciar por silenciar. El republicanismo, la creación de condiciones basados en la ley para que el dialogo fraternal tenga objetivos comunes. Juéguele, y juéguele con altura, como el adulto que es, no como el adolescente que nunca maduró. Y en Venezuela, marche, ayer, hoy y mañana hasta que el republicanismo regrese como directriz de su país en contraposición a la burda tiranía actual.

La podredumbre del “modelo progre” de la izquierda radical y del centro izquierda, la total inversión del republicanismo. El “modelo progre”, el poder, no para transformarse desde dentro, es decir, desde el autocuestionamiento. No. Por el contario, el poder para transformarlo todo desde fuera sin primero haber pasado por la dura confrontación personal, esa que pregunta “¿por qué el poder del régimen?” (Aristóteles), “¿qué es la justicia?” (Platón) y “¿para qué la ley?” (Jenofonte). Por eso, dentro del modelo “progre”, unos negocian en secreto; por eso otros, no ponen la cara cuando los citan por Odebrecht; por eso otras más cruzan la frontera cuando les conviene, como los cobardes asesinos que son. Los progres, marcharán, incapaces de permanecer estáticos. Marcharán toda su vida, marchan porque la paz que no tienen dentro de sí desean imponérsela al “otro”, a su conciudadano.  Deben marchar porque de mirarse en un espejo, lo que verían, los haría, no ya marchar, sino correr, correr lejos de sí mismos. Los progres marchan en gran medida por su inconformidad consigo mismos, por su falta de autoestima. Y en casos como Chile, esa violencia cobra vida hasta contra las cosas! Y por ESO “Epa Colombia” destruye Transmilenio. La llena de satisfacción el poder exteriorizar su rabia sin encontrar el origen de su rabia en su pobreza espiritual, intelectual y emocional. Y al enfrentarse a la ley, se escuda en “sus derechos”. Insólito.

Para ponerlo en el lenguaje de los “progres”, que deben aniquilar el republicanismo para acceder al poder que es la droga que los hace marchar día a día, es decir, en un lenguaje sencillo que puedan entender, les decimos:

“Mira ´progre´, el republicanismo es tu papá.”

Y repitiendo  exactamente lo escrito en el  anterior apéndice. ¿El antídoto? El republicanismo clásico inspirado en Sócrates tal y como es recogido en las obras de Jenofonte, Aristóteles y Platón. El amor a la sabiduría, mil veces más poderoso –ahora y siempre– que el amor a la droga, el dinero mal habido, y el poder tiránico. El republicanismo tiene la fuerza moral, el poder legal y el DEBER histórico de defenderse, hasta y sobretodo militarmente,  y hacer de Colombia una gran nación.

(Nota: Como en la anterior recopilación, los escritos aquí compartidos no se han modificado casi así hubiesen sido escritos en corto tiempo para ser compartidos en privado con algunos a través de Facebook. Además, en este caso no tienen un orden particular. Igualmente, todos, o casi todos, tienen el enlace digital que lleva directamente al lector a la columna (u otro) que está siendo presentado o comentado. Claro, ayuda mucho haber leído los escritos del libro mencionado, y del primer apéndice mencionado,  para entender la postura republicana que subyace a todos los que constituyen esta nueva recopilación. De la misma manera es importante haber leído los anteriores  para entender los comentarios acerca de los diversos personajes que aparecen en la presentación y que se asume han sido encontrados anteriormente. Por ejemplo, acá volvemos a hablar de: “el que se cree Lincoln”, y “el visionario”, y el “carita de yo no fui”. Lo hacemos para no nombrarlos y confrontar su exagerada arrogancia, dizque hasta divina en ciertos casos! La introducción a este se puede leer en: https://andresmelocousineau.com/colombia/., el primer en apéndice en su totalidad, acá: https://andresmelocousineau.com/2019/08/24/reflections-apendice-escritos-sobre-colombia-2019-la-mala-paz-la-peor-droga/

Finalmente, con seguridad no escribiremos más sobre Colombia en el 2019, y probablemente tampoco en el 2020.)

 

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El texto completo en pdf en el siguiente enlace:

 

ESCRITOS COLOMBIA 2019 LA MALA PAZ, LA PEOR DROGA

 

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Breve introducción:

 

ESCRITOS COLOMBIA 2019

 

LA MALA “PAZ”, LA PEOR DROGA

 

(APÉNDICE AL LIBRO

“Escritos sobre Colombia: la “paz” en su laberinto, 2016 – 2018.¨)

https://andresmelocousineau.com/colombia/.

 

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Si bien indicamos en el 2018 –luego de defender el republicanismo colombiano ante su asalto estratégico por los arrogantes defensores de una mala paz fundada en la corrupción material y espiritual– que no escribiríamos sobre Colombia en el año 2019, los eventos vergonzosos que ha vivido Colombia en este año nos hicieron romper con este silencio. En especial, lo hacemos dada la barata telenovela del traqueto, mafioso y cobarde Santrich y sus narcoamigos que incluyen una mórbida justicia carente de amor real por la ley natural, por la ley divina y por la ley humana. La mala paz de Santos enorgullece hasta a los peores narcos. El ciudadano del común pierde toda guía virtuosa. Colombia deviene, nuevamente, una narcodemocracia, pero ahora bajo el manto oscuro, aún teñido de sangre, de una paz corrupta. La coca hace adictos a muchos. La mala “paz”, la peor droga. ¿El antídoto? El republicanismo clásico inspirado en Sócrates tal y como es recogido en las obras de Jenofonte, Aristóteles y Platón. El amor a la sabiduría, mil veces más poderoso –ahora y siempre– que el amor a la droga, el dinero mal habido, y el poder tiránico. El republicanismo tiene la fuerza moral, el poder legal y el DEBER histórico de defenderse, hasta y sobretodo militarmente,  y hacer de Colombia una gran nación.

 

 

(Nota: Como en la anterior recopilación, los escritos aquí compartidos no se han modificado en modo alguno así hubiesen sido escritos en corto tiempo para ser compartidos en privado con algunos a través de Facebook. Además, en este caso no tienen un orden particular. Igualmente, todos, o casi todos, tienen el enlace digital que lleva directamente al lector a la columna (u otro) que está siendo presentado o comentado. Claro, ayuda mucho haber leído los escritos del libro mencionado para entender la postura republicana que subyace a todos los que constituyen esta nueva recopilación. La introducción a este se puede leer en: https://andresmelocousineau.com/colombia/. Finalmente, creemos, no escribiremos más sobre Colombia en el 2019.)

 

 

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BOOK COVER FINAL FINAL

 

 

 

 

Escritos sobre Colombia: la “paz” en su laberinto, 2016 – 2018 

Asquith Press, Toronto Public Libraries, Toronto, Canada.

January, 2019.

(ISBN: 978-0-9950004-4-5)

 

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Versión electrónica, acá.

 

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INTRODUCCIÓN GENERAL

 

En breve, este libro es el intento de recuperar la memoria republicana de los años 2016 a 2018 en donde se consolidó de manera antirrepublicana un proceso de paz que ha hecho lo posible por desestabilizar de manera permanente el republicanismo mismo sin importar que a su base haya siglos de fructífera existencia y que cuente entre sus defensores con los más sabios pensadores tanto de la antigüedad como de la modernidad. Este libro es la explicitación de la memoria republicana ante el asalto a dicha memoria por parte de la izquierda radical latina, defendida en gran medida por una academia ensimismada, y su paradigma que parece debe destruir todo republicanismo para hacerse al poder. En breve, este libro tiene como objetivo el empoderamiento del republicanismo en contra de los modelos de izquierda como los de, pero no exclusivamente, el nefasto bolivarianismo asesino y tiránico de Venezuela. Tan desestabilizado ha sido el republicanismo que tiranos como los de Venezuela siguen en pie con el beneplácito de Presidentes, diversas ONG e instituciones internacionales. Este libro es una apología del republicanismo en su más alta expresión.

Si usted se toma a pecho eso de que vive en la República de Colombia; si usted votó “NO” en el plebiscito y celebró cuando ganó en democracia aunque todo estaba en su contra; si usted votó por un candidato de centro derecha para Presidente; si usted valora la nobleza y el coraje de sus fuerzas armadas democráticas, si para usted la pregunta sobre la divinidad es central para la comprensión de lo político; si usted ve con absoluta incomprensión cómo la tiranía venezolana sigue en el poder y es defendida hasta por Presidentes como Obrador de Méjico, mientras sus ciudadanos y ciudadanas viven en el exilio (descaradamente llamado “migración” para normalizarlo); si a usted le incomoda que hayan cogido a Colombia de ejemplo organismos internacionales que poco conocen de nuestra realidad y que, por ejemplo, entregan nuestro territorio a tiranos asesinos como el izquierdista Ortega de Nicaragua; si usted ve a la JEP como el organismo facilitador de impunidades arrogantes y pieza clave para la consolidación del antirrepublicanismo y del olvido de la memoria republicana; si usted valora que nuestro presidente Duque es un ser conciliador y un defensor de la ley (nomos) como base fundacional de una república fuerte y saludable; si usted valora lo que hizo el expresidente Uribe y su gobierno por consolidar la seguridad, cercanía y confianza en cierto republicanismo en Colombia, así fuese incompleto; si a usted le incomoda en lo profundo esta paz y no sabe bien cómo explicar por qué; en fin, si usted se identifica con cualquiera de estas ideas, y más, este libro puede ser para usted.

Ahora bien, de manera más extensa, puedo decir que si bien ya había escrito bastante sobre Colombia, en el año 2016 empecé a escribí críticamente sobre el proceso de paz, en particular antes y después del plebiscito que ganó el “NO” contra todo pronóstico. Dicho resultado fue claramente negado de manera antidemocrática y arrogante haciendo pasar modificaciones blandas como el camino para destruir su memoria. Ese es el contexto específico de los escritos que siguen a continuación. Dicha negación generó el crecimiento del laberinto de la “paz” que la caracteriza negativamente hoy. La polarización subsecuente tiene, en gran medida, a la base dicho momento histórico. Muchos desean que sea olvidado. Pero la verdadera paz es memoria verdadera, no una memoria selectiva y hasta fraudulenta como lo es la de esta “paz”. Para eso es un verdadero Centro Nacional de Memoria Histórica. Desafortunadamente, ese día no ha llegado (ver, 193*, p. 356). Muchos, por el contrario, desean que la nueva memoria borre los importantes logros del republicanismo colombiano y latino. Estos logros incluyen, obviamente, importantísimos logros militares por parte de nuestros valientes soldados y policías que no defienden tiranos asesinos como sí los de Venezuela.

Posteriormente, en el 2017 escribí sobre la corrupción en Colombia. No es necesario ser un genio para ver la conexión entre la primera problemática y la segunda. Sin embargo, como se verá en los siguientes escritos, hay muchos que defienden la paz a como de lugar, incluso a través de medios corruptos. Considero también que los que creen ser los menos corruptos, pueden llegar a ser los más corruptos. Ahí el peligro omnipresente de la corrupción tanto privada como pública. Las paredes del laberinto del ser de esta “paz” están conformadas por la corrupción inherente a su nacimiento formalista, es decir, carente de una vital conexión real con la ciudadanía. Esta es una paz secreta, escondida y antes que ganada, más bien comprada. Le dio miedo surgir en la luz y en el amor por el bien. Sus conexiones las compró en parte con moneda de empresas nefastas para el republicanismo como Odebrecht. Por eso el ex-presidente que presidió esta paz no es ni querido ni admirado por la gran mayoría de sus ciudadanos, y mucho menos hoy en día por quienes lo llevaron al poder.

Finalmente, a principios del 2018, y antes de las elecciones presidenciales, escribí una supuesta “guía electoral” con el objetivo de mostrar claramente nuestra preferencia por un candidato que representara un regreso al republicanismo y en contra de cualquier candidato de la izquierda o que representara las ideas del saliente Santos o del interconectado peligroso bolivarianismo tiránico que representa la más profunda vergüenza del legado de nuestro Bolívar Libertador.

Como a muchos colombianos deseosos de no vivir en laberintos de silencio forzado, nos llenó de alegría el triunfo de Duque con su carácter conciliador y tono totalmente opuesto al arrogante, sobrado y tozudo de los “gestores” de esta paz y sus medios cómplices. Para no mencionar el logro único de acompañarse por la primera mujer vice-presidenta. Representa su gobierno la posible rectificación histórica de los desmanes anteriores. Representa una fundamental reconsideración de la memoria y de la verdad más allá de la forzada visión del equivocadísimo formalismo santista, de la arrogancia permanente de las farc (en minúsculas) defendida por la JEP ensimismada y del internacionalismo desbalanceado, arrogante y permisivo de entidades como la ONU.

Finalmente, para acabar el año 2018, desarrollé los escritos que se generaron naturalmente como defensa del republicanismo que representa Duque luego de su victoria en democracia. Dicho republicanismo requiere de una constante defensa ante críticos bien intencionados y sobretodo ante enemigos tanto internos como externos que buscan en cambio implementar modelos de gobierno que defienden y degeneran en violentas tiranías inaceptables. A Duque no lo han parado de atacar desde el  día de su posesión. El deseo de sus enemigos es debilitar la república para hacerse con el poder en el 2022. Como ciudadanos, debemos impedírselos a toda costa. Que estos escritos sirvan un poco de enfoque para realizar esa defensa. Sobretodo dadas las revelaciones de posible corrupción en el propio caso de Petro y su reciente video lleno de oscuridad y explicaciones tanto contradictorias como mentirosas (video que apareció ya cuando terminábamos este libro).

Afortunadamente, a diferencia de tantos columnistas y periodistas y demás personajes “importantes” de Colombia,  nadie nos ha pagado un peso por estos escritos. Tampoco nos han dado cargos o diplomas o aplausos o viajes a través de ellos. No usamos lo político para nuestro beneficio privado. Así damos ejemplo vital de republicanismo. Simplemente, en su momento, los compartimos en nuestro Facebook privado.

Si a una sola persona le sirvió lo que escribimos durante estos complejos últimos años, nos damos por bien servidos. No hay mayor beneficio y alegría que saber que de alguna manera uno contribuye al regreso de un republicanismo serio y comprometido a Colombia. Porque para una república, perder su libertad, es perder su alma. Además, para nosotros es siempre un placer escribir y reflexionar en libertad. Quedarán además recopilados, pero de manera más dispersa en nuestro blog, www.andresmelocousineau.com .

Escribimos en medio de circunstancias que algunos pocos cercanos conocen, escribimos por amor a  Colombia y a Canadá; y sobretodo por el respeto y admiración a las palabras de Aristóteles acerca de la importancia de crear una ciudadanía ética y políticamente educada. Aristóteles, el modelo ahora y siempre. Aristóteles el modelo para que esta   mal habida “paz” salga algún día de su laberinto actual, si es que esto es del todo posible dadas las consecuencias nefastas de este proceso de paz como el incremento desmesurado de los cultivos de coca. ¡Tan central es Aristóteles para la comprensión verdadera de lo político que hasta la izquierda radical dice ser, equivocada y descaradamente, aristotélica! (ver palabras de Petro, 88* , p. 295).

En ese sentido no sobra decir que se ha vuelto costumbre escribir y comentar día a día, segundo a segundo. Pero la realidad es que hay unos principios éticos y políticos que van mucho más allá del día a día. Estos principios son los que guían ahora y siempre, no dependiendo de circunstancias históricas particulares, el quehacer político. Esos principios los da Aristóteles en sus textos ético-políticos, textos que siguen y complementan la tradición inaugurada por Sócrates. Porque Sócrates se inventó el análisis filosófico de lo político. Impresionante. Y no sobra tampoco recordar que Sócrates no escribió una sola palabra, creemos, no porque le faltara tiempo para hacerlo, sino para indicar de manera inequívoca que la vida de la reflexión -la vida filosófica- es una realidad vital, una realidad de carne y hueso que nada escrito puede captar o explicitar. La reflexión permanente es un modo de vida.

La “paz” de Colombia vive en un laberinto en gran medida porque ha carecido desde su nacimiento de semejante dimensión liberadora vital. Algo similar le ocurre al General de Gabo al cual hace referencia el título de este libro: es el deprimente e incompleto Bolívar imaginario de Gabo; no el Bolívar Bolívar, el de carne y hueso, el valiente (andreia) y magnánimo (megalopsuchia), el de los textos políticos republicanos fundamentales. Los incuestionables dueños y dueñas de esta supuesta “paz” querían más una paz de papel antes que una paz de carne y hueso. Por eso el texto de la “paz” es largo, infinitamente largo. O para ponerlo de otra manera, se colgaron toda clase de medallas, incluso la del Nobel, sin primero haberse convertido en Mandelas y/o Bolívares.

Una paz así no da paz a nadie. Una paz así no es digna de una república que se considere sana y por ende líder entre las naciones. Una paz así hace que la república pierda su soberanía, que pierda su libertad. Pero afortunadamente los principios republicanos pueden generar grandeza y liderazgo, y hasta equidad. Sólo así podrá esta “paz” salir de ese laberinto en la que la han querido meter para hacerse al poder.

 

Notas:

  1. Como el intento de memoria real que el libro intenta ser, éste recupera en muchas ocasiones las palabras mismas de los principales personajes públicos que han participado en los debates que han configurado dicho proceso político. Por eso encontrará usted muchos tuits/columnas incorporados al texto con respectivas imágenes para que no podamos olvidar que lo político es algo vital, el ámbito de la sabiduría práctica concreta (phronesis). Esto es un muy débil reflejo de lo que Tucídides ha logrado en su obra maestra sobre la guerra. Para estos, y muchas columnas periodísticas, encontrará al final el enlace correspondiente, casi siempre luego de una reflexión –a veces corta, a veces larga- acerca del tema. Dichas reflexiones no han sido en absoluto modificadas, así hayan sido escritas años atrás.
  2. No sobra decir que nuestra Maestría es en asuntos de filosofía política de la reconocida Universidad de Toronto.
  3. Los escritos, al no ser modificados, llevan en su mayoría un constante uso del doble género en expresiones como “los ciudadanos y las ciudadanas”. Si bien esto puede hacer la lectura un poco más interrumpida, considero que la historia de género en América Latina amerita su doble uso. Además, refleja un mayor respeto hacia las mujeres que decidan leer este libro.

 

 

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CIRCLE OF EDUCATION III

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Toronto is a city of diversity, freedom, and peace.

Extremism cannot destroy the incredible success that has made Toronto a city loved around the world by many, especially by those who come to visit and live in it and leave transformed and surprised by its many beautiful landmarks, cultures, activities and its unique way of life.

The many cultures and languages of its citizens are its heart. The shared respect for lawful and equal freedom its back. The permanent presence of peace in each of its inhabitants its soul.

Toronto is, in one word, inviting; a pleasure and a privilege to inhabit.

Today Toronto, Torontonians and its visitors from all over the world, must become one against those who have broken this peace, have tried to unsettle this freedom and have shattered this diversity by killing many of our citizens.

Let our way of life, which can be much improved still, be the main way to remember those who died today.

Let our governmental institutions remember their solemn duty to protect us from the dangers of extremism in all its guises,  however tough the decisions to achieve this may turn out to be.

Let our togetherness as a city, our shared suffering at this horrible event,  lead us forward in remembrance.

#TorontoStrong

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PRIVATE Reflections: Toronto Van Attack 2018 II
Publicly we should mourn and come together, especially for the families of the victims. Privately, however, we should question what exactly is happening in Toronto (and Canada) that can make this horrific act possible. Privately, this is an opportunity to question our way of life, and specifically, why it may lead some to radicalize themselves against us.
For example, everyone should watch the killer’s father, and his defeated harrowing gaze, leaving the courtroom yesterday and be moved to serious reflection.
For instance, following what we know now about the killer’s motives, and not excusing his cowardly act and motivation for a single second, one might reflect on whether this form of radicalism is in part created by counteracting forms of extremism which we, somehow think, are good.
For the most horrific thing of it all, is that it was one of us that did this to us. THAT we should never forget and should do everything in our power to understand and to change.
#TorontoStrong